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Semana Santa

Una tarde de primavera inesperada fue el milagro del Domingo de Ramos

C. GONZÁLEZ

Arahal

Llegó la tarde más esperada del año, la más luminosa, la más blanca, la más pura en los corazones. Porque todo el día es tarde, desde el lubricán matutino, desde las primeras palabras; es tarde desde que la túnica recién planchada se acomoda al infante y desde que se le da ese beso de «Dios te bendiga». El Domingo de Ramos en Arahal comenzó a las 17:30 y ya era tarde.

Fila de nazarenos en la calle Victoria, con la iglesia detrás.

Por el Prado de San Roque, que acoge la iglesia del mismo nombre, corre una brisa que anuncia la primavera recién estrenada, brisa que en la Madrugá convierte esa confluencia de caminos en un lugar más que frío. A las cinco y media de la tarde se abren las puertas del templo, un edificio franciscano del siglo XVII.

Ya se escuchan los primeros rumores de expectación en la plaza. El paso estrena capataz, Eduardo Antequera Gallego, contraguía durante los últimos años, y de segundo Antonio Brenes. Ya se ve venir al fondo de la pequeña iglesia. Al compás de la voz cariñosa de quien los guía, que acabará rota, aunque aún es pronto. ¡Vamos a hacerlo como sólo ustedes sabéis! ¡Arahal nos espera! ¡Llevamos al Señor, no lo olvidéis!

La imagen ya ha recibido los primeros rezos, la antesala de lo que está por venir. Camina para Jerusalén y le abren paso dos filas de infantes de distintas edades. Con la curiosidad en la cara, los más pequeños cogidos de la mano de su madre o padre. Intentando ser mayor para llevar solos la palma, moviendo impacientes el canasto con caramelos y con estampitas del Señor.

Pero antes, los 80 músicos (aproximadamente) de las Agrupación Musical Nuestra Señora de la Victoria se han llegado por San Roque a marcha ordinaria, anunciando que la salida de la cofradía es inminente. Se colocan y preparan a lo largo del comienzo de la calle Darro, confluencia con Genil y Fuente de la Salud, en las mismas puertas del emblemático colegio de San Roque, el más antiguo de Arahal. Aquél que el Viernes de Dolores cierra el trimestre poniendo en la calle una cofradía escolar, con todos sus condimentos.

El paso sobre los hombros de 35 costaleros. Los primeros que pisan la vía uniendo fuerzas y racheando los pies para que Jesús parezca que anda, que ya bendice a su pueblo por las calles. El segundo capataz, Antonio Brenes, familia de extirpe cofradiera, el que fuera ya pregonero de la Semana Santa de Arahal en 2016, se hace una foto familiar en la primera parada del Señor. Son aquellas que formarán parte del álbum de recuerdos del más pequeño de la familia, que hoy estrena pantalón corto, por algo es primavera y Domingo de Ramos.

A la salida del paso sonó Hosanna al Redentor, la última marcha estrenada en la entrega de los Premios Victoria, y cuyo autor es Manuel Jesús González Hernández. Pero los músicos de esta banda siempre incluyen en su repertorio marchas nuevas que sonaron por todo el recorrido. Recordando que son sobre todo jóvenes que disfrutan tocando.

José Nuñez, director de la AM Victoria Arahal.

Hasta su director musical, José Núñez, iba ayer contento celebrando que era Domingo de Ramos y este día, desde hace 4 años, hacen doblete. Primero tocan en Castilblanco de los Arroyos, por la mañana, para volver a Arahal, en ambos lugares acompañan al paso conocido popularmente como La Borriquita. Todavía no se les nota el cansancio.

Y abrió el día

Después de una mañana lluviosa y desapacible, como si fuera un milagro, abrió el día, y la tarde fue típica de primavera, con nubes blancas sobre un intenso cielo azul. La brisa fría era el único inconveniente que no impidió a familias enteras echarse a la calle y llenar bares y cafeterías, heladerías y restaurantes, hasta última hora de la noche.

Además, las casas del recorrido estaban abiertas de par en par. Los dulces típicos de estas fechas se ofrecían al visitante, con café o lo que se encarte para eso es Domingo de Ramos.

El paso fue recorriendo las calles previstas. San Roque una vez más lo recibió con los balcones engalanados y con verdes palmas. En el resto de calles también estaban con los faldones puestos, perfectamente colocados para indicar al visitante el recorrido oficial, no sólo de esta cofradía, sino del resto que salen en Arahal a partir del Miércoles Santo.

El barrio de la Victoria, calle y Plaza de La Corredera, y calle Veracruz, donde más gente se concentra. Los niños a esa hora se les nota ya el cansancio y a las familias que los acompañan, también. Cinco horas de recorrido pesan a esas edades. Aunque algunos iban más que entretenidos llenando de cera las bolas de amigos hasta el último momento.

Cuando el paso entra en Sevilla, la tarde está despuntando y en esa calle acaba de caer la noche a la cofradía. Cuando llega de nuevo al Prado de San Roque, lleno de público, el frío sacude las túnicas. Sólo queda poner a Jesús mirando a su pueblo, en la misma puerta de la iglesia, donde los costaleros se vuelven para meter el paso hasta el final.

La última ‘levantá’ va por todos, porque la estación de penitencia ha llegado a su fin y se ha disfrutado. Antoñete, monaguillo desde pequeño, da el último toque de martillo y el paso, ya en su lugar de la iglesia, termina el recorrido. Los capataces se santiguan y se despiden, hasta el año que viene, si Dios quiere.

El paso en la Plaza de la Corredera rodeado de público.

El paso en la Plaza de la Corredera rodeado de público.

 

 

 

Periodista. Directora y editora de aionsur.com desde 2012. Corresponsal Campiña y Sierra Sur de ABC y responsable de textos de pitagorasfotos.com

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