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La empresa de mantecados de Enrique Moreno busca la diferenciación con nuevas líneas de productos

La empresa de mantecados de Enrique Moreno busca la diferenciación con nuevas líneas de productos

La empresa de mantecados de Enrique Moreno busca la diferenciación con nuevas líneas de productos

Estepa está en las primeras estribaciones de la cordillera subbética a 66 kilómetros de Arahal por la Autovía del 92. Este mes es lugar de peregrinación para colegios y turistas que llegan hasta la ciudad del mantecado para probar y comprar una amplia variedad del dulce típico de Navidad.

En realidad no es necesario porque se venden por todo el mundo, pero si quieres, por ejemplo, hacerte los tuyos propios hay que ir al obrador de la Antigua Fábrica de Mantecados El Gamo (1965), que pertenece a la empresa de Enrique Moreno. O si quieres aprender más de esta cultura tan dulce, hay que visitar sus fábricas, tiendas y pasear por sus calles en estos días en lo que se nota el intenso olor a canela, limón o almendra tostada.

La empresa de Enrique Moreno es una de las 22 fábricas que hay en Estepa. En la actualidad, la principal fábrica está en un amplio y bien comunicado polígono industrial situado en la parte baja de la ciudad. Ahora la gestiona la tercera generación de la familia que ha optado por innovar para llegar más allá con sus productos, mantener líneas todo el año utilizando las nuevas tecnologías lo justo para no perder lo que más gusta del mantecado: la elaboración artesanal. Por algo se llaman «Los Artesanitos».

Una de las líneas más interesantes para la empresa es la que le permitió fabricar mantecados para todos los países de los Emiratos Árabes, Ceuta y Melilla. Tienen el Certificado que concede el Instituto Halal y que garantiza que los productos y servicios dirigidos a los musulmanes cumplen con los requisitos exigidos por la ley islámica y por lo tanto son aptos para su consumo, tanto en el ámbito de España, la UE y los países de mayoría musulmana. También disponen de una línea de productos para intolerancias alimentarias (celiaco y lactosa) y otra de ecológicos.

 

Una de las familias que ha ido este fin de semana.

Una de las familias que ha ido este fin de semana.

 

El Gamo recibe a las primeras familias

Este pasado fin de semana, la empresa ha comenzado con su actividad en el obrador El Gamo. Dos familias estaban invitadas a elaborar su propio mantecado. En estas instalaciones, a la que se accede por una tienda que recuerda a las de antaño, está Fátima González Moreno, profesional de la rama de la Educación, que lleva con su familia desde pequeña en el mundo del mantecado. «Cuando era pequeña iba con mi tía a repartirlo, estoy aquí los fines de semana porque me encanta», dice. Lo mejor, cada tanda de mantecados que sale del horno de leña, hay que probarlos.

En el obrador está también Pilar Alfaro. Su padre tenía un obrador que acabó cerrando y ella guarda aún una libreta con las mejores recetas. Por eso dan a probar al viajero el mantecado de Viena, una delicatessen dentro del mundo de este dulce, tan fino que tiene el dulzor justo, un bocado que no puedes dejar de repetir, elaborado con tres tipos diferentes de harina, de trigo, almendra y avellana, y canela. ¡Casi nada!

6.000 visitas durante los dos meses que dura los más fuerte de la campaña. «Con lo que sobraba de la matanza del cerdo, se inventó un dulce para que los estepeños, en los tiempos aquellos que eran más duros, tuvieran algo que llevarse algo a la boca», cuenta Pilar Alfaro.

Pilar Alfaro lía mantecado con sus dos compañeras en el obrador de El Gamo.

Pilar Alfaro lía mantecado con sus dos compañeras en el obrador de El Gamo.

En el obrador, unas mesas en círculo están limpias, preparadas para empezar con el primer grupo de la temporada. Durante la semana llegan asociaciones y colegios, los fines de semana grupos más reducidos.

Lo primero es explicar de donde viene el mantecado y cuáles son los principales ingredientes (harina, manteca y azúcar) y después se le va añadiendo complementos como la avellana, almendra, limón, coco, canela, también los hay de aceite de oliva. Estepa además de mantecados también tiene aceite y del bueno.

Mientras los mantecados elaborados por cada participante del grupo se hornea (unos 10 minutos), el grupo ve un vídeo sobre la historia de la marca, con más de 60 años de recorrido.

Sólo hace falta bajar la calle Écija y la Avda. Badía Polesine para llegar a la fábrica donde más de 200 trabajadores o, más bien, trabajadoras están en una línea del mantecado. «El envasado tiene que ser a mano porque es imposible que lo haga una máquina cuando en una caja surtida hay 16 referencias», dice Enrique Moreno, gerente. Uno de los handicap de la empresa es precisamente ese que el mantecado no sea sólo un producto temporal sino que su producción en diferentes líneas se mantenga todo el año a base de innovar. En ese sentido han sacado también una línea de biscuits y pastas e introducido productos como el chocolate, los dátiles, piñones, pistachos, almendra de marcona.

Conseguir que el mantecado de Estepa llegue a todos los rincones del mundo es un sueño que está muy cerca, casi al alcance de la mano. Llega ya a muchos países, incluso a aquellos con restricciones alimentarias a causa de religión o cultura. Intentando salvar guerra de precios y condiciones del mercado, sin moverse de la esencia artesanal de un producto que nació de una necesidad: que las familias con menos recursos pudieran degustar algo dulce.

 

Fotos de la historia de la fábrica de Enrique Moreno.

Fotos de la historia de la fábrica de Enrique Moreno.

 

 

 

Periodista. Directora y editora de aionsur.com desde 2012. Corresponsal Campiña y Sierra Sur de ABC y responsable de textos de pitagorasfotos.com

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