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Marchena

«Nos casamos como cualquier persona y no tenemos que escondernos de nada».

JAS.-Cuando el 12 de julio Mari Carmen (21) y Raquel (28 años) se den el sí quiero en el Ayuntamiento de Marchena, casadas por una concejal, cerrarán una etapa de su vida y comenzará otra. La vida de casadas. Son las primeras en romper la espiral del silencio. 

La Espiral del silencio es una teoría de ciencias políticas y comunicación propuesta por Neumann que estudia la opinión pública como una forma de control social en la que los individuos adaptan su comportamiento a las actitudes predominantes sobre lo que es aceptable y lo que no. «Nos casamos como cualquier persona y no tenemos que escondernos de nada».  

Raquel y Maria del Carmen en un parque en Marchena

Raquel y Maria del Carmen en un parque en Marchena

Su idea al hacerlo público es abrir puertas a nuevas generaciones, sobre todo a adolescentes que pueden estar pasándolo mal «tal vez la siguiente pareja no se lo va a tener que pensar tanto».  Ha costado muchas décadas que pueda salir alguien libremente hablando de su inclinación sexual, a pesar de ser un derecho constitucional. «Nos han dicho que hemos sido valientes».  Ellas tratan de  «convencer a sus amigas a que también se casen. Niña, vosotras las siguientes», les decimos.

Diez años después de aprobada la ley, son la primera pareja del mismo sexo en casarse en su pueblo y hacerlo público para romper esa espiral del silencio. Se conocieron gracias a Cruz Roja donde eran voluntarias. En Marchena y otros pueblos hay muchas parejas de hombres y mujeres viviendo hace años, señalan aunque “se han ido a Sevilla, muchas”. En el ayuntamiento todo han sido facilidades para su boda, indican.

Transmiten bondad y cotidianeidad por todos sus poros. Quieren hacer vida normal en su pueblo, y no comparten la idea de tener que irse a Sevilla, “hasta para tomar un café”, opinan “porque yo no hago nada malo ni me tengo que ocultar”, indica Raquel.

Tampoco sale de ellas “hacer ostentación o darnos la mano por la calle”, al menos aquí en Marchena, fuera sí lo hacen. “Yo sé que no le puedo dar la mano por la calle” dice M. Carmen, la más joven. “Aunque en verdad nos debería dar igual” responde Raquel, “pero siempre una se cohíbe más”. A lo mejor si viviéramos en Sevilla sería distinto, pero “nos hemos acostumbrado así”.

"Tenemos el mismo derecho que cualquiera a casarnos en nuestro pueblo"

«Tenemos el mismo derecho que cualquiera a casarnos en nuestro pueblo»

«Tenemos el mismo derecho que cualquiera a casarnos en el pueblo. Siempre tuvimos la idea clara de que iba a ser aquí”. Será una ceremonia sencilla, explican “igual que cualquier boda”. Las dos llevarán trajes blancos.

Desde que decidieron hacer público en su familia su amor, siempre se han sentido apoyadas, y nunca han tenido mayores problemas en su pueblo. Eso sí siempre han comentarios negativos pero los han ignorado “nos la hemos echado espalda abajo y ya está”.

A día de hoy todo el mundo sabía quiénes son, incluso las señalan por la calle, (y eso que en la noticia previa no se dieron nombres ni fotos). Como anécdota simpática, “estábamos en la agencia de viajes, y pasaron una madre y su hija y nos señalaron diciendo que éramos las que nos casamos delante de nosotras”. Ellas se lo toman a risa y sonríen.

Piensan que la orientación sexual se va conformando con los años, según la educación y las experiencias vividas, por eso es “un poco cruel” marcar a los niños con comentarios homófobos cuando aún no son conscientes de su orientación. Aunque cuentan que hay niños que “desde muy pequeñito lo tienen muy claro”. Ellas siempre lo supieron.

Tras cuatro años de relación, ahora quieren fundar una familia y tener hijos.  (Próximamente más información). 

Periodista. Directora y editora de aionsur.com desde 2012. Corresponsal Campiña y Sierra Sur de ABC y responsable de textos de pitagorasfotos.com

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