Connect with us

Opinión

«Cuando tienes covid persistente te levantas de la cama sin poder, vives por inercia y no levantas cabeza»

Publicado

el

Andalucía abre hoy la vacunación contra la covid para los nacidos desde 1985 a 1992
Hoy hace 6 años que la vida de las personas se dividió en dos; las de antes del Covid y las de después.
Hablar hoy de la pandemia también significa hablar de quienes no salimos completamente de ella. De las que no terminamos cuando nos quitamos las mascarillas o acabaron las noticias.
Porque para muchas personas la enfermedad no terminó cuando la prueba dio negativa después de 2 años. Empezó entonces otra realidad: el llamado COVID persistente.
Quienes lo padecemos vivimos con síntomas que a veces son invisibles para los demás: cansancio profundo, dificultad para concentrarnos, dolores, falta de aire, o una sensación constante de no ser los mismos de antes. No es solo una secuela física; también es una experiencia emocional. Para muchos de nosotros la lucha continúa en silencio, día tras día, intentando recuperar una energía que antes era natural y ahora parece lejana.
Porque para quienes vivimos con COVID persistente, la historia de la pandemia no es solo un recuerdo del pasado. Es, todavía, parte de nuestro presente.

El Covid llegó a mi vida como llegó a la de millones de personas: silencioso, inesperado y envuelto en noticias que parecían lejanas. Pensé que sería una enfermedad más, unos días difíciles y después volvería a la normalidad. Pero la normalidad nunca volvió.

Tuve fiebre cuando aún se suponía que el virus no había llegado a Sevilla. Nos hacían pensar que el virus estaba lejos, que era algo que ocurría en otros lugares, en otras vidas. Pero mi cuerpo ya estaba avisando, y lo que parecía una crisis asmática en aquella consulta de urgencias, se convirtió en un Positivo.

Pasaron las semanas y el virus, que se suponía que debía marcharse, decidió quedarse conmigo. Se quedó en mi cansancio que no desaparece, en alergias e intolerancias a medicamentos con los que nunca tuve problemas, en la niebla que a veces ocupa mi mente, en dolores que nunca se van y cambian cada día de lugar, intensidad y forma. Se quedó en un cuerpo que ya no responde como antes…y también en algo que parecía pequeño, pero que para mí lo cambió todo: dejé de oler.

Yo solo quería oler las cosas que antes olía; el café por la mañana, la comida al cocinar. Los olores sencillos de la vida cotidiana que nunca pensamos que pueden desaparecer.

Y había otra cosa, esa sensación extraña de que mi propio cuerpo ya no es ni era el mismo, porque mi periodo también desapareció con todas las consecuencias que ello conllevaba a mis treinta y pocos años.

La regla dejó de venir, como si mi propio cuerpo hubiera entrado en pausa, agotado, intentando resistir algo que no entendía.

Mientras el mundo empezaba a hablar de recuperación y de volver a la vida de siempre, algunos nos quedamos atrás. Somos los que seguimos caminando con un virus que ya no está… pero que tampoco se ha ido. Los que a duras penas debemos entender que el Covid no acabó con un negativo, sino que nos enseñó que ahora entrábamos en otra etapa.

Vivir con COVID persistente es aprender cada día a negociar con tu propio cuerpo. Es explicar una y otra vez algo que no siempre se ve y convivir con sus síntomas, así como con multitud de tratamientos que no pueden faltar. Es seguir adelante incluso cuando el camino se ha vuelto más lento y más incierto.

Y también es entrar en un vaivén interminable de médicos y pruebas. Consultas, análisis, y especialistas buscando respuestas que muchas veces no llegan, o que llegan demasiado tarde, concretamente 6 años tardes, que es lo que ha tardado mi cita de medicina interna para mirar algo que ya no tiene remedio.

También nos queda otra secuela, la más importante; el abandono de las administraciones que parecen haber pasado página mientras nosotros seguimos sufriendo las consecuencias.

Y así, lo que empezó como una enfermedad se ha convertido para muchos en una lucha silenciosa. Porque aunque el virus ya no esté en los análisis, sigue presente en nuestras vidas y cuerpos.

Y nuestras historias también merecen ser escuchadas.

Medio digital especializado en la Provincia de Sevilla y comarca. Aionsur.com, comunicación, publicidad y servicios para empresas.

Publicidad
Publicidad Digitalizate Junta de Andalucía II jornadas de tradiciones ibéricas Turismo Alcalá de Guadaíra imagen de turismo de marchena imagen de BRENES FESTIVAL Banner diphuelva sabores de cuaresma Cartel Semana Santa de Guillena Vota Pacma

Lo Más Leído Hoy