Connect with us

Dos Hermanas

Luz Casal convierte Dos Hermanas en una noche para el recuerdo

Publicado

el

Luz Casal 1
Juan Carlos Gonzalez

Juan Carlos González.

Había ganas de Luz Casal en Dos Hermanas. Se notaba desde las ocho de la tarde, cuando se abrieron las puertas del Auditorio Municipal Los del Río y el público comenzó a ocupar sus localidades a la espera de una de las citas más esperadas de Metrópolis.

A la hora del concierto, la imagen hablaba por sí sola: la grada estaba repleta. Para esta cita se utilizó la configuración de público sentado, sin espectadores de pie ni ocupando los laterales. El auditorio dispone de una capacidad de 3.600 personas sentadas, una cifra que ayuda a hacerse una idea de la cantidad de público concentrado allí para recibir a una de las voces más reconocibles de nuestra música.

Y Luz salió al escenario para hacer lo que lleva haciendo durante más de cuatro décadas: cantar, contar historias y conseguir que muchas de sus canciones despierten recuerdos que pertenecen tanto a ella como a quienes llevan años escuchándola.

Durante cerca de dos horas repasó diferentes etapas de su trayectoria, sin olvidar su presente y las canciones de su último trabajo. Entre ellas apareció “El blues de la cebolla”, junto a uno de los temas que dejó uno de los momentos más especiales de la noche: “Nada es imposible”.

Antes de cantarla, Luz quiso contar la historia que había detrás.

Luz Casal 2

La canción está inspirada en Noah Higón, joven escritora y activista valenciana que convive con siete enfermedades raras y utiliza un implante coclear. Su historia y, sobre todo, la actitud con la que ha afrontado una vida marcada desde muy joven por hospitales, intervenciones y situaciones extremadamente complicadas impresionaron a Luz Casal.

De ahí nació “Nada es imposible”, tomando además como título uno de los lemas vitales de Noah. Una canción que sobre el escenario de Dos Hermanas adquirió todavía más sentido después de escuchar a la propia Luz explicar quién estaba detrás de aquellas palabras.

No era solamente presentar una canción nueva. Era poner nombre y rostro a la historia que la había provocado y convertirla, durante unos minutos, en un canto a seguir adelante cuando todo parece ponerse en contra.

Y junto a las canciones recientes fueron llegando las de siempre.

“Sentir”, “Entre mis recuerdos” o la inconfundible “Rufino” hicieron las delicias de los asistentes y demostraron que hay canciones para las que el paso del tiempo parece jugar a favor.

Andalucía se siente y también se huele

Entre canción y canción hubo espacio para una Luz cercana, cómoda sobre el escenario y con ganas de hablar.

Luz Casal 3

La artista manifestó lo mucho que le gusta cantar en Andalucía y explicó que hay algo en esta tierra que para ella resulta difícil encontrar en otros lugares. Habló de sentimientos, pero también de olores capaces de identificar momentos concretos del año.

El jazmín en verano, el incienso durante la Semana Santa o la primavera andaluza.

Pequeños detalles que, unidos al carácter de su gente, hacen que determinadas emociones se vivan aquí de otra manera.

Era su particular declaración de cariño hacia Andalucía en una noche que suponía además su segundo concierto en Sevilla este año, después de su actuación del pasado mes de marzo en Cartuja Center.

“Negra sombra”, el momento más poético

El último bloque del concierto reservó uno de sus momentos más delicados.

Llegó con “Negra sombra”, el emblemático poema de Rosalía de Castro al que la propia Luz hizo referencia desde el escenario antes de interpretarlo.

La canción permite además detenerse en otra parte importante de su trayectoria: la relación que su voz ha mantenido con el cine.

Su interpretación de “Negra sombra” junto a Carlos Núñez quedó ligada a Mar adentro, la película dirigida por Alejandro Amenábar. Pero no ha sido el único gran director que encontró en la voz de Luz una forma diferente de acompañar una historia.

A comienzos de los noventa, Pedro Almodóvar recurrió a ella para Tacones lejanos, donde “Piensa en mí” y “Un año de amor” terminaron convirtiéndose en mucho más que dos canciones dentro de una película.

Décadas después continúan estando entre las interpretaciones favoritas de buena parte de su público.

A ellas se unen canciones como “Entre mis recuerdos”, que con los años han terminado ocupando ese territorio reservado a los temas que cada persona hace suyos y relaciona con un momento determinado de su vida.

Cuatro minutos de aplausos

Después de cerca de dos horas de concierto llegó el final.

Terminó la música, pero no terminó la noche.

Un largo aplauso hizo que Luz Casal permaneciera sobre el escenario durante cerca de cuatro minutos, recibiendo el cariño de una grada que parecía resistirse a dar por concluido el encuentro.

Durante buena parte de aquella ovación, Luz permaneció inclinada sobre el escenario, en una prolongada reverencia hacia el público, un gesto de agradecimiento que mantuvo mientras los aplausos continuaban llenando el Auditorio Los del Río. Cuatro minutos en los que no hizo falta ninguna canción, ninguna palabra ni ningún otro gesto.

Concierto musica

Y quizá fue entonces cuando mejor pudo entenderse lo que había ocurrido durante las dos horas anteriores.

La sensación de haber vivido una noche especial continúa rondando la cabeza de quienes pudimos disfrutarla.

Porque la magia de la música y el buen hacer de los grandes artistas de nuestro panorama no dependen únicamente de quien ocupa el centro del escenario.

También están quienes llevan años acompañándolos.

Los músicos que rodean a Luz forman parte fundamental de un directo construido desde la experiencia, la complicidad y muchas horas compartidas sobre los escenarios. Detrás de cada canción hay una banda capaz de hacer que un repertorio interpretado durante años siga conservando emoción y vida.

Hay conciertos que terminan con la última canción.

Y otros necesitan cuatro minutos de aplausos y una larga reverencia antes de dejarlos marchar.

La Plazuela pondrá el punto final

Al Festival del Patio + Metrópolis todavía le queda una última parada.

El próximo sábado 3 de octubre, La Plazuela será la encargada de cerrar esta edición en el Recinto Hípico de Mairena del Aljarafe.

Los granadinos han necesitado pocos años para dejar claro que tienen una personalidad propia. Flamenco, electrónica, funk y sonidos contemporáneos conviven en una propuesta reconocible prácticamente desde sus primeros compases.

Una forma diferente de entender las raíces y demostrar que desde el Albaicín se puede viajar hasta Madrid sin perder la esencia por el camino.

Con ellos terminará un festival que ha acercado la música a diferentes puntos de la provincia de Sevilla con grandes nombres, propuestas distintas y precios populares.

La apuesta de la Diputación de Sevilla ha permitido que municipios como La Rinconada, Utrera, Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas o Mairena del Aljarafe formen parte de un recorrido musical que ha llevado los conciertos más allá de la capital.

Después de Abraham Mateo, Café Quijano, Pablo López y ahora Luz Casal, será La Plazuela quien tenga la responsabilidad de poner el punto final.

Pero algunas noches tardan algo más en terminar.

La de Luz Casal en Dos Hermanas acabó cuando se apagó el escenario.

La sensación de haber estado allí tardará bastante más en apagarse.

Medio digital especializado en la Provincia de Sevilla y comarca. Aionsur.com, comunicación, publicidad y servicios para empresas.

Publicidad
Publicidad Itinera Prodetur Feria libro Huevar Islantilla Julio Pabiloeditorial Grada huelva Yolanda Caral Cesta el paisano -la niña

Lo Más Leído Hoy