| La comedia también tiene sus reglas. Joaquín Mazón, uno de los directores de comedia más destacados del cine español reciente, ha protagonizado este sábado un encuentro en la tercera edición de Conil de Cine junto a los actores Raquel Guerrero (Machos alfa) y Luis Miguel Seguí (La que se avecina), en una conversación moderada por Sonia Bautista-Alarcón sobre el arte de escribir, dirigir e interpretar comedia.
Mazón, director de títulos como El casoplón, La Navidad en sus manos y La familia Benetón, ha comenzado reivindicando la experiencia como una de las claves para construir buenas historias. “Hay que vivir mucho para hacer comedia. Para escribir un guion, el punto de partida tiene que ser qué queremos contar”, ha señalado.
El cineasta ha reconocido además que el humor forma parte de su propia manera de entender la escritura. “Tengo mucho sentido del humor y, al escribir, me sale por ahí. Ahora voy a probar con el terror… a ver cómo sale. Desde luego, hay películas de terror con mucho humor”, ha explicado.
La comedia también se dirige
Para Raquel Guerrero, la comedia exige unas herramientas específicas detrás de la cámara. “Hay que saber dirigir comedia. No todos los directores saben hacerlo. Tienes que tener vis cómica, ya que una comedia es complicada”, ha defendido la actriz, que trabajó con Mazón en El casoplón.
Una idea que ha desarrollado Luis Miguel Seguí, conocido por interpretar a Leonardo Romani en La que se avecina, al reivindicar una comedia que nazca de las propias situaciones y no de la búsqueda constante del chiste.
“En esto de la comedia soy quisquilloso. La comedia debe nacer siempre de la propia situación. De hecho, las que más me gustan son en las que los protagonistas sufren”, ha asegurado. Seguí ha puesto como ejemplo Pulp Fiction, de Quentin Tarantino, y ha resumido su planteamiento con una afirmación contundente: “Lo que mata las comedias es tratar de ser graciosos. Cuanto más verdad y profundidad tiene una comedia, mejor funciona”.
El casoplón, del costumbrismo a la identificación
Durante el encuentro también se ha abordado el proceso de creación de El casoplón, una de las películas españolas de mayor éxito comercial de 2025, con 3,5 millones de euros de recaudación.
Mazón ha explicado que durante el rodaje comenzó a percibir que la película podía conectar con el público. “Según íbamos rodando, veía que la película podía funcionar y creo que tiene mucho que ver con el costumbrismo”, ha señalado.
El director ha reivindicado la tradición de la comedia española vinculada a la realidad cotidiana. “En el cine español, Azcona o Berlanga funcionaron tan bien porque contaban lo que estaba a pie de calle. Esa herencia está ahí y lo que intenté fue hacer que El casoplón fuese real”. En este sentido, ha explicado que uno de los objetivos era que “las mujeres que no pueden conciliar se sintieran identificadas con el personaje de Raquel”.
La propia Guerrero ha destacado la construcción de un personaje alejado de los arquetipos habituales. “Los personajes perdedores me encantan, porque tienen ternura. Fui descubriendo poco a poco el personaje, conforme íbamos trabajando”, ha explicado.
Un proceso que, según ha contado Mazón, también supuso romper con la forma habitual de trabajar de la actriz. “Raquel era muy seria en el trabajo y se encontró con dos descerebrados, Pablo —Chiapella— y yo, y le dijimos que no íbamos a hacer caso del guion”.
«Nos han venido fama en vez de oficio»
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