Para el aceite de oliva, octubre es mucho más que un cambio de estación. Es el momento en el que comienza la elaboración de algunos de los AOVEs más esperados del año: los de cosecha temprana, obtenidos a partir de aceitunas recogidas durante una ventana muy concreta de maduración.
Oro Bailén, referente mundial en AOVE premium de cosecha temprana y reconocida como la mejor almazara del mundo en el ranking World’s Best Olive Oil Mills, inició a principios de octubre en Villanueva de la Reina (Jaén) su cosecha 2026/27. Especializada en AOVE premium de cosecha temprana, la marca explica qué hay detrás de esta denominación y en qué debemos fijarnos cuando llega a nuestra mesa un aceite de nueva cosecha.
1. Cosechar temprano significa elegir el momento
La cosecha temprana no consiste simplemente en adelantar la recogida. En Oro Bailén se concentra en un periodo muy reducido de octubre, durante el proceso de cambio de color de la aceituna, cuando el fruto ofrece el perfil aromático buscado por la almazara.
Ese momento es decisivo para conseguir los frutados de aceituna verde y los aromas herbáceos y vegetales que caracterizan a este tipo de AOVE. En el caso del Picual de Oro Bailén aparecen, entre otros, recuerdos de plátano verde, alcachofa, tomate verde y almendra.
2. El aroma es una de las primeras pistas
Un buen AOVE de cosecha temprana se descubre también con la nariz. No hace falta ser catador profesional: acercar el aceite, respirar y tratar de identificar aromas conocidos puede cambiar por completo la experiencia.
Cada variedad ofrece matices distintos. El Picual de Oro Bailén es intenso y estructurado; la Arbequina presenta un perfil más suave con notas de almendra, manzana y plátano maduro; la Hojiblanca apuesta por la frescura; y la Frantoio despliega un carácter especialmente complejo. La gama permite así elegir el aceite no solo por intensidad, sino también por el plato al que va a acompañar.