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Jaén

Esther Vega: «En la Inteligencia Artificial encontramos muchas veces sesgos de género»

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Esther Vega investigadora

El avance de las herramientas digitales y de la Inteligencia Artificial (IA) plantea nuevos retos para la educación, entre ellos la necesidad de identificar y abordar los posibles sesgos de género asociados al uso de estas tecnologías.

Así lo ha puesto de manifiesto Esther Vega, profesora Contratada Doctora de la Universidad de Córdoba (UCO) y ponente del curso La educación inclusiva mediada por tecnología educativa y social: intervención, bienestar y participación ciudadana en la era digital, que organiza la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en sus Cursos de Verano en la Sede Antonio Machado de Baeza (Jaén).

Durante su intervención, Vega ha puesto el foco en los sesgos de género presentes en el ámbito tecnológico. «En la propia IA muchas veces encontramos estos sesgos de género porque está la tecnología más orientada a los chicos», ha señalado. En este sentido, la especialista ha destacado la importancia de educar desde las etapas escolares para evitar estos sesgos y favorecer una mayor participación de las alumnas en los ámbitos STEAM, así como en el consumo de videojuegos y en las carreras relacionadas con la tecnología.

Preguntada por si la tecnología en la escuela ayuda a incluir o, en su defecto, acentúa las desigualdades sociales y de género, Vega ha expuesto que «depende de cómo se utilice la tecnología y desde la perspectiva desde la que se trabaje, puede ayudar a la inclusión del alumnado y a la atención a la diversidad, o puede suponer, en algunos otros casos, una barrera por falta de accesibilidad, por falta de acceso o por muchas otras barreras que nos encontramos si no se aplica de manera adecuada».

Nuevas dimensiones del ciberacoso

A tenor de sus investigaciones en violencia escolar y cyberbullying, la experta ha analizado cómo la digitalización de la enseñanza ha transformado las dinámicas de agresión entre el alumnado.

«El acoso existía antes del uso de las tecnologías, pero era un acoso diferente porque era cara a cara», ha argumentado. Según ha explicado, la presencia constante de la tecnología genera otros escenarios: «actualmente, desde hace unos años, el uso constante de las tecnologías por parte del alumnado hace que se den otros riesgos en cuanto al acoso. Por ejemplo, uno de ellos es el anonimato que proporciona acosar a un compañero o a una compañera a través de una red social».

Un cambio metodológico frente a las «herramientas de moda»

Para lograr que los entornos virtuales promuevan el bienestar y la integración en lugar de actuar como factores de exclusión, la ponente defiende que el diseño de proyectos debe responder siempre a un diagnóstico social y pedagógico previo.

«Lo primero que tenemos que tener en cuenta es hacer un diagnóstico y ver cuál es la necesidad o qué es aquello que queremos cambiar y transformar», ha aseverado Vega, subrayando que «lo inicial o lo fundamental no es la tecnología en sí, sino para qué nos va a servir el uso de esa herramienta tecnológica para aquello que queremos conseguir, ya sea en materia de género o de diversidad».

Periodista corresponsal de la Agencia EFE, El Correo de Andalucía, eldiario.es... entre otros medios. Cubre principalmente Huelva y Sevilla en varios medios radiofónicos y prensa digital.

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