| La jornada ha continuado por la tarde en el Club de Prensa del Kursaal, donde se han presentado los resultados y conclusiones de dos investigaciones centradas en las desigualdades y violencias que atraviesan el sector audiovisual.
Jenifer de la Rosa ha presentado el informe Mujeres migrantes y/o racializadas en el audiovisual español, elaborado por CIMA, mientras que Sofia Esteve y Fátima Kamaso han presentado el Estudio sobre violencias y desigualdades en el audiovisual catalán, elaborado por Dones Visuals.
Ambas investigaciones han permitido poner cifras, experiencias y evidencias sobre problemáticas que afectan a las profesionales migrantes y racializadas, así como identificar algunos de los principales obstáculos que persisten en el acceso, la participación y el desarrollo profesional dentro de la industria.
La puesta en común de ambos estudios ha servido para establecer un diagnóstico compartido y abrir el debate sobre las medidas necesarias para avanzar desde la identificación de las desigualdades hacia cambios concretos en las políticas, las instituciones y las propias estructuras del sector.
La jornada ha continuado por la tarde en el Club de Prensa del Kursaal con la presentación de dos investigaciones que ponen cifras y testimonios a las desigualdades que persisten en el sector audiovisual: el informe Mujeres migrantes y/o racializadas en el audiovisual español, impulsado por CIMA y elaborado con investigadoras de la Universidad de Salamanca, y el Estudio sobre violencias y desigualdades en el audiovisual catalán, elaborado por Dones Visuals y la Universidad de Barcelona. Ambos trabajos evidencian la existencia de barreras estructurales que condicionan el acceso, la representación y el desarrollo profesional de las mujeres y profesionales racializadas dentro de la industria audiovisual.
El estudio de Dones Visuals y la Universidad de Barcelona, basado en entrevistas a 52 mujeres e identidades de género disidentes con discapacidad, LGTBI y/o racializadas, identifica distintas formas de violencia que atraviesan sus trayectorias profesionales, desde la violencia verbal y el cuestionamiento de sus capacidades hasta el encasillamiento, la falta de accesibilidad, el acoso laboral o las barreras burocráticas y económicas. El informe concluye que estas desigualdades no responden a situaciones aisladas, sino a dinámicas estructurales y persistentes dentro del sector audiovisual. Por su parte, el estudio de CIMA, realizado a partir de 47 entrevistas a profesionales migrantes y/o racializadas, señala una representación todavía insuficiente y estereotipada, especialmente en el caso de las intérpretes, que continúan encontrándose con personajes secundarios, poco desarrollados o asociados a tópicos vinculados a su origen y dinámicas racistas.
Entre las principales barreras detectadas por ambos estudios aparecen también el cuestionamiento constante de la autoridad y las capacidades profesionales, la necesidad de demostrar una excelencia superior para obtener el mismo reconocimiento, y la sensación de no pertenencia a una industria cuyos equipos y estructuras no siempre están preparados para incorporar la diversidad. A ello se suman las dificultades administrativas que afectan especialmente a las profesionales migrantes y que pueden retrasar o interrumpir sus carreras. Los informes alertan, además, del impacto profesional de estas desigualdades: algunas de las entrevistadas han abandonado puestos de trabajo, cambiado de sector o tenido que retrasar o detener sus carreras.
La presentación ha permitido además avanzar en primicia algunos datos del nuevo Informe CIMA 2025, elaborado a partir del análisis de más de 120 largometrajes de ficción inscritos a los 40º Premios Goya. Los primeros resultados reflejan que solo el 9,66 % de los intérpretes son personas racializadas. La presencia se reduce todavía más detrás de las cámaras: únicamente el 4,13 % de las personas que dirigen son racializadas y solo el 1,65 % son directoras racializadas, lo que equivale a dos mujeres. En guion, las personas no blancas representan el 6,25 %, mientras que las mujeres guionistas racializadas suponen apenas el 2,88 %, un total de seis profesionales.
Un Manifiesto para reclamar un audiovisual feminista, antirracista y decolonial
Como cierre de la jornada, las participantes han realizado una lectura colectiva del Manifiesto del GTI, con el que las siete asociaciones que integran el Grupo de Trabajo Interterritorial reclaman un audiovisual comprometido con la igualdad y con la transformación de las estructuras que generan exclusión y desigualdad.
El manifiesto recoge las demandas del GTI para contruir un audiovisual en el que la diversidad no se limite a quién aparece delante de las cámaras, sino que atraviese todas las estructuras del sector: desde quién escribe, dirige, produce o interpreta hasta quién selecciona, financia y toma las decisiones. Para ello, reclama dejar atrás las declaraciones de intenciones y avanzar hacia medidas concretas capaces de transformar quién accede, quién permanece y quién ejerce el poder dentro de la industria. Entre sus principales reivindicaciones se encuentran:
- Medir y hacer pública la representación étnico-racial dentro y fuera de la pantalla.
- Incorporar criterios verificables de diversidad en las ayudas y la financiación pública.
- Garantizar una composición más plural de comités, jurados y órganos de decisión.
- Impulsar medidas que faciliten el acceso de profesionales racializadas y migrantes del Sur Global a puestos de responsabilidad.
- Crear recursos específicos para su desarrollo, formación y profesionalización.
Todo ello acompañado de mecanismos de seguimiento que permitan evaluar los avances y exigir responsabilidades, entendiendo que la igualdad no puede depender únicamente de la buena voluntad, sino de cambios estructurales y sostenidos en el tiempo.
«No queremos ser invitadas para hablar de diversidad mientras seguimos fuera de los espacios donde se decide. No queremos fotografías institucionales». Esta reivindicación ha sintetizado una de las principales conclusiones de la jornada «¿Quién tiene derecho a imaginar?», que ha puesto el foco en una cuestión que atraviesa todo el sistema audiovisual: quién puede acceder a la industria, quién ocupa los espacios de decisión, quién puede contar historias, desde qué lugares se construyen los relatos y quién tiene, en definitiva, derecho a imaginar.
Ambas conversaciones ya están disponibles para su consulta en la web oficial del Festival de San Sebastián:
SOBRE EL GTI
El Grupo de Trabajo Interterritorial de Igualdad (GTI) es una red de cooperación que reúne a asociaciones territoriales de mujeres del sector cinematográfico y audiovisual de España con el objetivo de unificar voces, compartir recursos y avanzar hacia una industria más igualitaria y diversa. El GTI está integrado por CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales), de ámbito nacional; AAMMA, de Andalucía; AMMA, de Murcia; Dona i Cinema, de Valencia; Dones Visuals, de Cataluña; Hemen, del País Vasco; y MIA (Asociación de Mujeres de la Industria de la Animación). |