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Sociedad

Investigadores andaluces desmontan en un manifiesto las mentiras de la ultraderecha

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Un heterogéneo grupo de personal investigador así como docentes de diversas Universidades andaluzas han suscrito un manifiesto en el que denuncian los intentos de la extrema derecha, iniciados hace algún tiempo e intensificados durante la campaña electoral andaluza, de manipular y tergiversar la historia reciente de Andalucía, mediante “bulos y falsedades deliberadas, realizando interpretaciones de nulo valor académico, al tiempo que se ensalzan regímenes autoritarios felizmente superados”.

El colectivo reflexiona sobre ese uso arrojadizo y épico de una ciencia utilizada de modo ajeno a los valores democráticos y más propia de regímenes afortunadamente arrumbados, lejos de la objetividad y del aprendizaje cívico y moral que la sociedad necesita, al margen del rigor histórico y alentando la desinformación, el enfrentamiento y la crispación. En definitiva, desde posiciones parahistóricas propias de regímenes supremacistas y nacionalcatólicos.

Los firmantes señalan especialmente las calumnias inventadas contra Blas Infante, los símbolos de Andalucía e incluso la propia identidad del pueblo andaluz, todo lo cual consideran que responde a un “calculado intento político y cultural por destruir el autogobierno andaluz”.

Finalmente, animan a la ciudadanía andaluza a la reflexión y a negar “el voto al partido que niega la existencia de Andalucía, que intenta destruir nuestra conquista autonómica y que se manifiesta como un generador de bulos y odios que nada contribuyen a la necesaria unidad de los andaluces y andaluzas”.

Manifiesto completo – La Historia como aprendizaje de futuro

A los andaluces y andaluzas orgullosos de serlo

Las investigadoras e investigadores que suscribimos este llamamiento observamos con preocupación los intentos de los ideólogos de las nuevas corrientes reaccionarias por construir un pasado tergiversado y hagiográfico. Con inquietud observamos sus intentos por convertir la Historia en un arma política arrojadiza, contraria a su naturaleza científica, convertida en un instrumento de odio supremacista y xenófobo, que mediante la repetición de falsedades, bulos, mitos y leyendas pretende destruir el sentido cívico de lo que fue nuestro pasado y de lo que es nuestro hecho diferencial.

La naturaleza mestiza de nuestra identidad diferencial como pueblo que encontró su culminación en los dos hitos constitucionales del 4 de Diciembre y el 28 de Febrero, no pueden eclipsarse con constantes referencias a un pasado uniforme y mitológico que niega la pluralidad civilizatoria, política y lingüística del Estado, Defendemos que el rigor histórico debe imponerse a una narrativa discursiva que, envuelta en veleidades imperiales e invocaciones patrioteras, en realidad esconde un recurrente conjunto de bulos y falsedades deliberadas, realizando interpretaciones de nulo valor académico, al tiempo que se ensalzan regímenes autoritarios felizmente superados y se elaboran discursos insostenibles que vinculan biología, territorio, fe, sentimiento, superioridad, uniformidad y misión histórica.

Particularmente, nos preocupa los bulos vertidos contra quien fue declarado Padre de la Patria Andaluza por el Parlamento de Andalucía en abril de 1983, y así consta como tal en el preámbulo del Estatuto de Autonomía vigente. En una sociedad libre, está fuera de discusión que no es obligado compartir el pensamiento de Blas Infante y la primera generación de andalucistas; pero la discrepancia y la crítica deben realizarse con una mínima dosis de veracidad, sin recurrir a la invención de frases, pareceres o creencias que no le corresponden, ni sacando palabras del contexto histórico, doctrinal y literario en el que fueron pronunciadas. Más bien creemos que, tras las mentiras contra el legado del notario de Casares, esconden su utilización como ariete contra la propia identidad andaluza y el autogobierno por el que fue asesinado.

Unos y otros matices solo contribuyen al deterioro del sentido básico de nuestra democracia, así como a un calculado intento político y cultural por destruir el autogobierno andaluz, al que consideramos como una singular conquista popular por un procedimiento único en el contexto de una descentralización de Estado de la cual, con sus necesarias limitaciones y matices, nos sentimos hoy partícipes orgullosos, en tanto que los andaluces y andaluzas recuperamos aquel 28 de Febrero cuanto el golpismo nos arrebató en 1936.

Por todo esto, llamamos al pueblo andaluz a que, además de sus posiciones políticas abiertamente reaccionarias, involucionistas y sumisas a un centralismo estatal o mundial, rechace firmemente los argumentos ideológicos y amorales que se esconden tras determinados discursos productores de una pseudo historia empeñada en mantener más vivo un pasado que nunca fue mejor. Emplazamos a rechazar y contestar argumentaciones que no esconden sino una literatura de odio y que están muy lejos de una realidad que no solo no existe, sino que no podemos mantener viva si queremos progresar. No solo cualquier pasado no fue mejor, sino que, con todos sus matices y limitaciones, nos sentimos protagonistas activos de una autonomía ante la que llamamos a participar en el inminente proceso electoral que se nos avecina. Eso sí, animando a la reflexión y negando el voto al partido que niega la existencia de Andalucía, que intenta destruir nuestra conquista autonómica y que se manifiesta como un generador de bulos y odios que nada contribuyen a la necesaria unidad de los andaluces y andaluzas.

Periodista corresponsal de la Agencia EFE, El Correo de Andalucía, eldiario.es... entre otros medios. Cubre principalmente Huelva y Sevilla en varios medios radiofónicos y prensa digital.

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